Universilibros
Mi Carro ( libros)
Total: 0

Hay en tu carro

Carro Vacío

5 escritores de microcuentos en Latinoamérica

Escrito por
Publicado en Cultura
Visto 8151 veces
17
May
2017

El microrrelato es un género literario distinto al cuento o la novela sobre todo por su extensión. Su principal característica es la brevedad. La microficción posee todos los elementos que constituyen una narración como lo son: título, personajes, temporalidad, ambiente, conflicto y resolución del conflicto.


Características:

  • Breves: pueden ser tan breves como para tener 20 palabras, por ejemplo.
  • Anécdota resumida: la anécdota se suprime de tal forma que parece que careciera de una.
  • Géneros mezclados: son textos flexibles por lo que se pueden encontrar en ellos otros géneros o disciplinas.
  • Lenguaje puntual: se cuida mucho el lenguaje porque al ser breve se debe economizar las palabras.


Dicho esto a continuación te mostraremos 5 escritores latinos que han indagado en este género.

 

Gabriel Jiménez Emán


Nació en Caracas en 1950, es un escritor venezolano multifacético, sus escritos van desde cuentos, poesía, ensayos, además es traductor y compilador.
(Sin título) - Gabriel Jiménez Emán

Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.

 

Alejandro Jodorowsky


Nació en Tocopilla, Chile en 1929. Este escritor es de origen judío- ucraniano y fue nacionalizado en Francia en 1980. Es escritor y director de cine.

Calidad y cantidad - Alejandro Jodorowsky

No se enamoró de ella, sino de su sombra. La iba a visitar al alba, cuando su amada era más larga

 

Jorge Luis Borges


Nació en 1899 en Argentina, uno de los más reconocidos y respetados escritores del siglo XX, conocido por sus famosos ensayos breves, cuentos y poemas.

Un sueño - Jorge Luis Borges

En un desierto lugar del Irán hay una no muy alta torre de piedra, sin puerta ni ventana. En la única habitación (cuyo piso es de tierra y que tiene la forma de círculo) hay una mesa de maderas y un banco. En esa celda circular, un hombre que se parece a mí escribe en caracteres que no comprendo un largo poema sobre un hombre que en otra celda circular escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circular... El proceso no tiene fin y nadie podrá leer lo que los prisioneros escriben.

 

Augusto Monterroso


Nació en Tegucigalpa en Honduras en 1921 y pasó su infancia y adolescencia en Guatemala por lo que luego obtuvo la nacionalidad guatemalteca. Es conocido por sus relatos breves.

La oveja negra - Augusto Monterroso

En un lejano país existió hace muchos años una oveja negra. Fue fusilada. Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque. Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

 

Julio Cortázar


Nació en Bélgica en 1914, pero vivió mucho tiempo en Argentina, fue escritor, traductor e intelectual.

Página asesina – Julio Cortázar

En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.

 

El microcuento, microrrelato, microficción o minificción, es un nuevo género literario que cada vez adquiere más fama entre escritores y lectores. Constituye todo un reto al momento de escribir y sorprendentemente, a pesar de su brevedad, permite al lector la construcción de las más complejas interpretaciones.

Valora este artículo
(17 votos)

5 comentarios

  • Enlace al Comentario Pedro Querales Viernes, 04 Enero 2019 18:31 publicado por Pedro Querales

    …un telescopio
    Tal vez la inocencia sea lo que más fácilmente se abre paso a través del fárrago de este mundo.
    Franz Kafka
    Once hijos


    Mientras le lanzaba piedras y palos al mango que estaba en el centro del oscuro solar, en medio de la noche fría y llena de punticos de luz como los del techo de su cuarto, se quedó contemplando las estrellas, y decidió qué le pediría al Niño Jesús ese año.
    Llegó el 24. Y como todos los años, se dijo y se prometió, firmemente, que este año sí lo esperaría despierto para descubrir quién era realmente el Niño Jesús. Sin embargo, siempre se quedaba dormido en la salita y amanecía en su cuarto. E inmediatamente, se asomaba debajo de la cama y encontraba lo que le había pedido, que, invariablemente, era un carrito de madera con las ruedas de chapas.
    Pero este diciembre, la pequeña radio que un día su papá le había traído a su mamá, único objeto de lujo en el miserable rancho, lo distrajo y le hizo cumplir su promesa.
    La madre, que se había quedado dormida, rendida por el cansancio, se despertó sobresaltada por el llanto de su hijo. Se incorporó, se dirigió hasta el rincón donde estaba el niño chorreando lágrimas que se confundían con el jugo amarillo del mango, y le preguntó: “¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras?” Y el muchacho, que con una mano se estrujaba un ojo, le señaló con la otra, donde tenía una fruta a medio comer, la radio. Y le dijo, llorando: “¡Que mataron al Niño Jesús!” En el momento en que el rostro de la mujer se iluminó, como la superficie de un pozo cuando la toca cualquier partícula, con una sonrisa que desapareció apenas esbozada, como las ondas del pozo al llegar a la orilla, el locutor dijo: “¡La hora en su emisora feliz: la una y treinta de la madrigada! Repetimos la información anterior: ¡Hace pocos momentos fue muerto a balazos un hombre en el interior de una tienda! El desconocido no portaba documentación alguna. Solamente se encontró, en uno de sus bolsillos, una carta donde se le pide al Niño Jesús un telescopio… ¡La hora en su emisora feliz: la una y…!”
    Del pecho de la mujer brotó un quejido corto y frágil, como si fuera el último que le quedara dentro, y cayó. Produciendo ese ruido opaco y odioso, como el de las frutas maduras al estrellarse contra la tierra húmeda del solar.

    Autor: Pedro Querales. Del libro “Fábulas urbanas”

  • Enlace al Comentario Pedro Querales.. Viernes, 28 Diciembre 2018 06:40 publicado por Pedro Querales..

    El bombillo del carnicero
    Cuando le tocó el turno a Marco ya habían pasado tres de los cinco que jugaban. El sonido del tambor al girar -esa era la única regla del juego:que cada uno lo hiciera girar antes de ponérselo en la cabeza-, le recordaba el rache de su bicicleta cuando le daba a los pedales hacia atrás. A Marco siempre le había gustado correr riesgos. Pequeños, grandes o extremos, pero siempre en riesgo. Le pasaron el arma -ni pesada ni liviana; en ese momentos eso no se percibe- y le dio con fuerza al tambor. La levantó y se la colocó sobre la sien derecha. Al alzar la cabeza vio el bombillo que mal iluminaba la habitación con sus luz amarillenta, y recordó cuando le robaba el bombillo al carnicero. Fue así como comenzó este vicio por el riesgo y el peligro, "¿¡A que no le robas el bombillo al carnicero!? le dijeron sus amigos. "¿¡A que sí!?" les respondió Marco. Esa noche, muy tarde, se reunieron frente a la casa del carnicero. Marco salió de entre las sombras y, sigilosamente, se dirigió hacia el porchecito de la vivienda. Unos perros ladraron desde el interior. Marco se detuvo y espero. Los perros se callaron. Con mucho cuidado y lentamente abrió la pequeña reja de hierro, sin embargo chirrió en sus goznes. Los perros volvieron a ladrar. Esta vez más fuerte y durante más tiempo. El semáforo de silencio le dio luz verde a Marco de nuevo. Se detuvo frente a la puerta de madera y miró hacia abajo "Bienvenido" decía la alfombra iluminada por la luz que salía a través de la rendija inferior de la puerta. Y pudo escuchar las voces del carnicero y su mujer que se mezclaban con las del televisor. Respiro profundo y se santiguó. Luego se ensalivó los dedos y aflojó el bombillo. Al apagarse, los perros volvieron a ladrar. Se detuvo y permaneció así un largo rato; inmóvil como una estatua viviente. Con el último ladrido terminó de sacar el bombillo y se echó el candente bulbo en la especie de hamaca que se formó a la altura de su abdomen al levantarse el borde inferior de la franela. Retrocedió de espaldas y salió con el trofeo, ya frío, entre sus manos y una sonrisa que iluminaba toda la noche.
    Al siguiente día Marco tuvo que ir a la carnicería a comprarle unas costillas a su madre. El carnicero estaba furioso. Todo ensangrentado vociferaba y maldecía mientras descuartizaba una res que colgaba del techo. "¡Si lo llego a atrapar lo despellejo!" y hundía el afilado cuchillo que rasgaba la insensible carne. "¡Lo voy a casar! ¡Sí, lo voy a casar! ¡Ese vuelve! Pero yo lo voy a estar esperando"Entonces la situación se convirtió en un reto para Marco: el juego del gato y el ratón. Marco esperó un tiempo prudencial; quince o veinte días, y volvió a robarle el bombillo al carnicero. Al otro día se acercó a la carnicería para ver su reacción. Y lo escuchó rabiar: "¡Maldito ladrón! ¡Me volvió a robar el bombillo!" le decía a un cliente mientras le cercenaba la cabeza a un cerdo de un hachazo. Así estuvieron hasta que Marco se cansó de robarle el bombillo al carnicero.Y un día, en la noche, se los dejó todos en una caja de cartón junto la puerta.
    Los cuatro jugadores, alrededor de la mesa, veían a Marco expectantes. Con el cañón descansando sobre sien, Marco veía el bombillo -y pensó en la lotería de Babilonia, donde el ganador pierde- y de repente se apagó.

    Pedro Querales. Del libro "¿Recuerdas la cayena que te regalé?"

  • Enlace al Comentario Pedro Querales Jueves, 20 Diciembre 2018 06:33 publicado por Pedro Querales

    Mis dientes
    Mis dientes sobre el lavamanos cancelan la cita y me arrancan lágrimas que se convierten en amargo y convulsivo llanto. Frente al espejo te imagino nerviosa en el centro comercial. Aún mojado, frente al celular, no tengo que esperar mucho. Suena, y tu voz de niña me reclama la tardanza. "¡Esto no puede ser! ¡Búscate a un muchacho de tu edad!" te digo.Cuelgo y estrello contra la pared mi dientes y tu suave voz adolescente.
    Sigo llorando, mojado.
    Pedro Querales. Del libro "¿Recuerdas la cayena que te regalé?"

  • Enlace al Comentario  Pedro Querales Jueves, 20 Diciembre 2018 06:27 publicado por Pedro Querales

    El autodidacta
    Al lado de mi casa vive un hombre que no sabe leer ni escribir, pero tiene una mujer bellísima. En estos días, a escondidas de su esposa, y para mi angustia y preocupación, decidió aprender. Yo lo escucho deletrear, como un niño grande, en uno papelitos que siempre le dije a ella que botara, pero la muy estúpida dejaba regados descuidadamente en cualquier parte de la casa; y le ruego a Dios que no aprenda jamás.
    Pedro Querales. Del libro "Fábulas urbanas".

  • Enlace al Comentario Escribe tu nombre ...Pedro Querales Sábado, 27 Octubre 2018 12:23 publicado por Escribe tu nombre ...Pedro Querales

    Frente al pelotón de fusilamiento de mis 68 años, me quito la venda de los ojos...eres mi último deseo bella adolescente.
    Pedro Querales. Del libro "Sol rosado"

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.

Artículos Destacados Blog