
Mal de ojo reúne escenas, objetos y gestos que suelen pasar desapercibidos: una imagen en una iglesia, una sala de museo, una fotografía familiar, una frase aprendida demasiado pronto. Desde esos materiales, Sonia Vargas Martínez se pregunta por lo que miramos cuando creemos estar viendo -la realidad- y qué queda fuera del encuadre. Con una prosa híbrida —entre memoria, ensayo y relato— el libro explora cómo se construyen las sensibilidades: el dolor que se muestra, el que se exige, el que se oculta. Más que explicar, invita a mirar de nuevo, con atención, eso que nos formó.