
En -Anidaciones y vuelos-, Catalina Cortés Severino escribe desde el cuerpo: la lectura, el tacto y la respiración son formas de pensar. Entre el muelle en ruina de Puerto Colombia y las calles porosas de Nápoles, el libro teje diario y ensayo para seguir las huellas del movimiento: migraciones familiares, regresos, pérdidas y trabajos —muchas veces de mujeres— que sostienen la vida sin hacerse notar. Aquí las ruinas no son estáticas: se deshacen, se rehacen, nos hablan. Entre palmeras, piedras, voces y casas, estas páginas llaman a tocar el tiempo: a aprender a habitar la vida mientras cambia.