
Prestar atención a lo que emerge de esa condición de estar en latencia, de estar en la potencia de la espera. Prestar atención a las maneras en que las cosas inacabadas objetan la necesidad que a veces nos imponemos de terminarlas. Permitirnos confrontar esas necesidades impuestas invita a detenernos con otras para entender conjuntamente las preguntas que nos estamos haciendo y explorar formas de estar presentes.